El Gobierno en una sociedad abierta se ejerce a través de contrapesos y equilibrios entre los más diversos sectores, instituciones y grupos. El acuerdo y la negociación privan sobre las imposiciones. Las minorías gozan de representación y los intereses individuales deben expresarse sin interferir ni contravenir el bienestar público y social.
La sociedad abierta es plural, respetuosa y tolerante, pero tiene el límite con los intolerantes que desean acabar con la misma sociedad que los cobija. En una sociedad abierta las universidades, el arte, la ciencia y la cultura son autónomas, libres y contestatarias. No existe la censura y el periodismo se manifiesta de una forma vigorosa. La diversidad de opiniones puede ventilarse sin riesgo de que el poder aplaste.
En la sociedad abierta debe existir la propiedad privada, justicia y respeto por los sueños de los demás como pre-condición para el ejercicio y disfrute de la libertad. No hay soluciones únicas, ni partidos únicos, ni caudillos únicos, ni prensa única, ni educación única, ni pensamiento único.

Es irracional basar nuestra política en la esperanza que tendremos los mejores gobernantes. De ahí la visión liberal de la democracia de Popper. La democracia debe ser cautelosa con el soberano. Los mecanismos democráticos (voto, legalidad, gobierno representativo) son instrumentos para evitar la tiranía. Es por eso que un demócrata no tiene que estar convencido de que la decisión mayoritaria es justa, buena, correcta. Tendrá que aceptar la decisión, pero debe tener plena libertad para cuestionarla y combatirla. En otras palabras, el problema fundamental de la teoría política es el problema de los pesos y contrapesos, de las instituciones mediante las cuales puede controlarse el poder político, su arbitrariedad y abuso.
Como sostiene Popper, en las sociedades cerradas tiene que existir una severa censura de todas las actividades intelectuales o económicas individuales y una continua propaganda tendiente a moderar y unificar las mentes. De nuevo a la naturaleza, al Estado primitivo o a la sociedad tribal, donde teóricamente los más sabios gobiernan a la masa ignorante.
En su célebre obra La sociedad abierta y sus enemigos, publicada en 1945, Karl Popper contrapuso las sociedades cerradas y abiertas de la manera siguiente: "seguiremos llamando sociedad cerrada a la sociedad mágica, tribal o colectivista, y sociedad abierta a aquella en que los individuos deben adoptar decisiones personales". El libro de Popper es una apología de la democracia y una crítica al totalitarismo, escrita en tiempos de peligro para la democracia, por la fuerza que adquiría el fascismo, tanto de izquierda como de derecha.
Con la expresión "sociedad abierta" designa no tanto una forma de Estado o de gobierno, sino un tipo de convivencia humana en la que la libertad de los individuos, la no-violencia, la protección de las minorías y la defensa de los débiles constituyen unos valores primordiales. Una sociedad abierta es básicamente una sociedad democrática, crítica, plural, tolerante y diversa, cuyos gobiernos se encuentran bajo la supervisión y control de la ciudadanía.
Las instituciones y órganos del Estado le sirven a la sociedad bajo el estricto amparo y cumplimiento de las leyes. La defensa de la libertad y los más sagrados derechos humanos que convalidan la posibilidad de vivir existencias dignas, son los pilares que sostienen a una sociedad abierta.

La sociedad cerrada, por su parte, aunque profesa oficialmente los más altos ideales, sean los de la justicia platónica, la caridad cristiana o el humanismo comunista, sustenta la creencia errada de que el cuerpo social puede entenderse como
una unidad, con fines o necesidades que se descubren y definen de manera unívoca por el arbitraje de reyes-filósofos o iluminados miembros de un comité político. Popper demostró que las ideologías totalitarias tienen un elemento en común: pretenden estar en posesión de la verdad absoluta. Puesto que la verdad absoluta está más allá del alcance de la Humanidad, estas ideologías tienen que recurrir a la opresión para imponer su interpretación de la sociedad.

ISA, Instituto de estudios para una Sociedad Abierta
